BOGOTÁ.- El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar, señaló ayer su convicción de que los diálogos de paz que mantienen en Cuba el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han avanzado, y llamó a que el país deje el pesimismo y acepte el proceso.
"Se tiene la impresión real de que los diálogos verdaderamente van avanzando", señaló el prelado luego de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, visitó a los obispos reunidos en la XCIV Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, donde les explicó el estado en que se encuentran las conversaciones con la guerrilla que actúa en el país desde hace casi medio siglo.
Tras la reunión, Salazar señaló que "avanzan bien", a su criterio, y resaltó que "se está logrando dialogar; eso es realmente importante y se logra que pongan las cartas sobre la mesa y se trate de encontrar una concertación". "Somos los aliados de la paz, no del Gobierno o de la guerrilla. Nosotros vamos a apostar porque un acuerdo sea posible, sea con el Gobierno que sea", resaltó.
El proceso ha estado en peligro en los últimos días, porque las FARC arreciaron su accionar con ataques a estaciones militares y policiales, secuestros de efectivos armados, autos bomba y secuestros, luego de que el 20 de enero finalizara una tregua unilateral de dos meses. La guerrilla propuso un alto el fuego bilateral, pero Santos lo rechazó reiteradamente, al tiempo que ordenó mantener una ofensiva militar.
A Salazar no lo sorprendió este contexto. "Está claro que los diálogos se iban a hacer sin interrumpir el conflicto armado; entonces, en cierto sentido es normal que siga. Pero, indudablemente, lo que no es normal es que en Colombia haya una lucha armada de 50 años en el que todos los días hay muertos. El llamado es para que mantengamos más que nunca la esperanza de que vamos a salir adelante", dijo.
Acerca de las opiniones de quienes se oponen al proceso, como el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), consideró que deben ser respetadas, pero que no tiene sentido atacar la posibilidad de la solución política al conflicto en busca de que fracase. "Eso no es humano ni cristiano. Una guerra no termina con el exterminio del enemigo, sino siempre con un tratado. Pretender que el conflicto no pueda terminar por la vía de la negociación es un sinsentido por todo lo que hemos sufrido y por las heridas abiertas", expresó el cardenal. (Télam-DPA)